No me traiciona la memoria
si digo que te quiero
después de tanta lucha
y tanto resquemor,
sé que borraría un beso
cuanto mal nos hacemos.
No digo cien ni mil,
tan solamente un beso.
Un beso es una esencia
impenetrable al odio
y a todo cuanto cabe
en la “razón”,
un beso rompería
como si fuera polvo
la verdad egoista
en que nos confundimos.
Tu rostro junto al mío
puede cambiar la vida
desde el mal hacia el bien,
tu rostro junto al mío
ceñidos por un beso
da sentido a la vida
desde el mal o del bien.
Quién será quien recorra
la distancia del beso,
del orgullo y su nada,
del dolor y del miedo,
de la espina a la flor.
¿Quién va a ser el más loco
entre nosotros dos?

UN BESO por Salvador Negro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Era
una luna negra de verano,
de cabellos rebeldes y esparcidos,
la piel cetrina y aceitosa,
el pecho persistente en el dolor;
esconde
la cabeza bajo el aire,
juega
con sus manitas a enhebrar
una
bruma que solo él conoce,
las
intuiciones saltan de sus ojos
sin
pretensiones, y sin vanidad
retrocede
para difuminar su estela,
se
sumerge en su propia oscuridad
y
regresa con los ojos brillantes
por
algún pensamiento salvaje,
sin
palabras para que yo lo nombre
ni
tiempo que medir, como un espejo
de
algo que vive en otra parte
no
visto ni escuchado.

ÁNGEL DE EL SALVADOR por SALVADOR NEGRO se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Nací en un tiempo
De casas pesadas como barcos
Nos lavábamos en arena dura
Y comíamos raíces
¿Relojes? El tiempo lo marcaba mi padre
Con sus manos tan graves. El color de la vida
Traspasaba las formas. Qué brillante aquel ámbar
Rojizo de los campos. Hasta la nervadura de la azada
Manaba un gris planeta. Oh Dios mío
No quiero llorar. No sirven las nostalgias
Pero es que nací de las entrañas mismas
De la tierra. Mi madre me dio a luz bajo un árbol
Que se deshizo, frenético, en sus hojas
Para cubrir mi llanto
Y digo, que aquella luna no era esta
Ni el agua que del pozo amamanta la tierra
Ahora la vida está dormida, ahora la vida
Magnética, como si la corrieran mil dragones sin fuego
Por su agitada cara, está dormida.
Y el grito no abandona el corazón, se queda
Muriendo en mi, desgastándose como
Un manantial sin quien lo beba. Así es, amigos,
Tierra, tubérculos, pan duro
Y más tierra y caminos, vendavales
De más tierra y floración de la tierra sepultada
En mi corazón
Eso soy yo.

